miércoles, 15 de septiembre de 2010

Anécdota Zen

 Anéctota Zen:

En un monasterio un discípulo desafiaba permanentemente a su maestro. Cierta día el discípulo quiso lucirse antes sus compañeros, sosteniendo en sus manos y a sus espaldas un saltamontes, y enfrentó retando a su maestro, preguntándole: "Maestro, en mis manos tengo un saltamontes, dígame usted, que lo s ...abe todo, y a todo le tiene respuesta: ¿el saltamontes, está vivo o está muerto? (si decía que estaba vivo podía apretarlo y asfixiarlo, y si respondía que estaba muerto, podía soltarlo y dejarlo ir). El maestro lo miró a los ojos con respeto y compasión, respiró profundamente y con sabiduría respondió: "El que esté vivo o muerto, eso dependerá de ti, pues la solución está sólo en tus manos".

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